Por qué decidí no usar formato TIF

Recientemente, me topé con el caso de una compañía que tenía almacenadas miles y miles de imágenes digitales y cada semana,  añadía cientos de ellas. Querían establecer un flujo de trabajo que garantizase una  preservación a largo plazo y una gestión ágil.

archivos-fotograficos

La primera pregunta que surgió fue:

¿En qué formato guardamos las fotos?

Pensé rápidamente en el TIF ya que:

– Es de libre uso.
– Permite una gran calidad de imagen.
– Es compatible con la mayoría de aplicaciones.
– Soporta profundidades de color altas.
– Tolera capas y canales alfa.
– Tiene sus especificaciones publicadas.
– Usa etiquetas variables y extensibles que contienen metadatos.

En definitiva, un formato de preservación ideal pensado para la descripción, el almacenamiento y el intercambio.

El TIF no funcionaba ¿qué estaba pasando?

 

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1. Los tipos de formatos y de creadores eran diversos: se almacenaban desde RAW de fotógrafos profesionales hasta JPEG capturados por teléfonos móviles de trabajadores que no eran fotógrafos.

2. El Departamento de Comunicación requería resolver peticiones de forma rápida pero sus ordenadores eran muy lentos a la hora de visualizar un TIF. Tampoco podían enviarlo por correo electrónico, las transferencias eran poco ágiles y perdían demasiado tiempo haciendo copias a medida. Además, los fotógrafos no podían usar el FTP de la compañía porque lo colapsaban y algunas imágenes se necesitaban de forma casi inmediata. En este contexto, el TIF se convertía en algo poco práctico.

3. La mayoría de las peticiones se resolvían con un JPEG de calidad media (3000 píxeles lado mayor y 300 ppp) y en algunas ocasiones, cuando hacían algún póster, usaban un JPEG en alta resolución. El TIF no se utilizaba y era innecesario.

4. El servidor de la compañía tenía un almacenamiento bastante limitado. Se preveía que su fondo se situaría entorno a las 300.000 imágenes en 3 años.El peso de 300.000 TIF podría ser de unos 15 millones de megabytes = unos 14 terabytes en red. Por tanto, a pesar de las opciones de sistema de compresión opcional, el TIF era inviable para la compañía porque pesaba demasiado.

Entonces ¡a por el RAW!

El RAW tampoco era adecuado…

1. A pesar de que era más ligero y siempre podía ser convertido a TIF, seguía pesando mucho. Las réflex de algunos fotógrafos superaban los 20 megapíxeles, con lo que el RAW ya pesaba 20 megabytes.

2. Su gran potencial de edición (ya que el RAW contiene la totalidad de los datos de la imagen sin ninguna pérdida) no era necesario. Las ediciones no requerían ser muy complejas y, además, la LPI nos impide alterar el contenido de algunas obras fotográficas. Por tanto, la compañía no requería disponer de todas las opciones de revelado digital.

3. Demasiados formatos propietarios. Había mucha tipología de RAW procedentes de cámaras de diferentes marcas, modelos y gamas  (Canon 5D Mark III, Olympus EM-1, Nikon D7100 …). Esto dificultaba la preservación y las futuras migraciones.

¿Quién fue el escogido?

Al final, se apostó por un máster en JPEG secuencial de primera generación guardado en calidad 12.  ¿Por qué?:

1. Permite una visualización e intercambio rápido ya que pesa poco y es altamente compatible.

2. Es uno de los formatos más utilizados en Internet, siendo  estándar de facto en la red.

3. Está libre de patentes.

4. Muchas de las imágenes que entraban en la compañía eran JPEG y no hacía falta realizar conversiones. Además, se redactó un protocolo de ingreso que sirviese de orientación a los productores de imágenes. De esta manera, los fotógrafos sabían cómo debían entregar las imágenes –  el llamado SIP (Submission Information Package) – haciéndolo de la forma más parecida posible al máster digital o AIP (Archival Information Package). Así se ganó coherencia y agilidad en el flujo de trabajo.

5. Resolvía todas las necesidades informativas.

6. Se redujo exponencialmente el espacio de almacenamiento necesario. La previsión de crecimiento anual se situó en  1 terabyte, algo mucho más asumible por la compañía.


En este vídeo se abre y se guarda un JPEG 600 veces y se observa el proceso de degradación de la imagen
 

Para corregir algunos puntos débiles del JPEG se estipuló la necesidad de proteger el máster ya que, cada vez que abrimos un JPEG con un programa de edición, modificamos el original. Además, se creó una copia de consulta (900 píxeles lado mayor y 72 dpi) destinada a visualizaciones rápidas y a resolver peticiones en entornos online.

Conclusiones

✔ El TIFF es un formato ideal para entornos patrimoniales pero existen otros contextos y otras opciones.

✔ La elección de nuestro máster digital no está condicionada por sus prestaciones, también lo está por los objetivos de la compañía, sus recursos materiales y humanos y el tipo de fondo (cantidad, tipología, función, uso y difusión).

✔ El JPEG puede ser un formato ideal para agencias de comunicación (es el máster de EFE) o empresas que requieran agilidad y rapidez a la hora de intercambiarse archivos, procesar, visualizar y difundir fotografías.


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